This post was contributed by a community member. The views expressed here are the author's own.

Health & Fitness

Confusiones de un inmigrante

Las cosas que pasan cuando uno llega a un país diferente son, a veces, divertidas, chuscas y hasta embarazosas. Afrontar el reto de aprender un nuevo idioma y conocer una nueva ciudad, nos llevan por situaciones así. Eran mis primeras vueltas por las traficadas calles de Los Ángeles, mis primeros andares tras un volante y mis primeros años en tierras estadounidenses. Por lo tanto, es de esperarse, que una confusión así tuviera que pasar. Nada malo, nada bueno tampoco, pero, al menos ahora, recordar aquello me arranca una sonrisa. Llegó un dizque amigo a mi casa pidiendo un favor.
 —Dame un "raite" —me dijo, así, con esa singular mezcla de Inglés y Español que, dicen, se llama Spanglish.
 Deseoso yo de andar por las "majestuosas" calles angelinas accedí sin pensarlo. Además, en honor a la verdad, me gustaba manejar, pues quería lucir mi "troca". En menos que canta un gallo estaba manejando por el "friuey". Mi entonces amigo a mi lado iba muy sonriente; claro, había conseguido la llevada y gratis. Bien recuerdo que no me dio ni las gracias por el favor.
Era de noche ya, así que las luces de la ciudad en la noche lucían fulgurantes, una muchedumbre de gente caminaba por las calles, disfrutando de esa cálida noche de verano. Yo, trataba de descifrar las cada vez más complicadas señales viales, sin que eso no me permitiera disfrutar el panorama. Tratando de encontrar la dirección hacia donde se dirigía mi amigo, di vuelta en una calle sin pensar. Ningún auto transitaba a mi lado. Claro, tampoco me parecía muy extraño, a decir verdad, en principio, ni lo noté. A unos cuantos metros, en dirección opuesta a la mía, un “guerito” agitaba sus manos tratando de llamar mi atención. Todavía no sé si fue por admirar el flamante auto deportivo que manejaba aquel “guerito”, o por poner atención a lo que trataba de decirme, pero aminoré la velocidad.
—Heeey —me gritaba, mientras con sus manos me señalaba en dirección contraria diciendo "uan uey, uan uey". Por supuesto que puse cara de pocos amigos, claro que le dije lo que todo buen mexicano debía decir: "'guey' lo serás tú", y seguí avanzando. Quise pensar que me entendió, hoy en día, estoy seguro de que no, pero, vamos, entonces no lo sabía.
A media cuadra, metros más metros menos, una ola de carros se venía hacia mí, todos, haciendo sonar su claxon de una manera insistente. Menos mal que la razón se apoderó de mí. Es más fácil que una sola persona esté equivocada, pensé para mis adentros, así que, todos esos autos que vienen hacia mí no pueden estar equivocados. Como pude me di la vuelta, con el corazón queriendo salírseme del pecho y deseando que ningún policía me hubiera visto.
Hoy no sé más de aquel amigo. Hoy sé que aquel "guerito" en realidad me quería ayudar. Hoy sé que One Way significa un solo sentido y, lo más importante, que aquel “guerito” no me dijo guey.

The views expressed in this post are the author's own. Want to post on Patch?

More from Baldwin Park