Business & Tech
Las tiendas locales de video luchan por mantenerse a flote
Mientras que los servicios de distribución continua por internet han cautivado a miles de usuarios, los dueños de tiendas de video naufragan en un mercado saturado de competidores.
Las tiendas de video en su vecindario se encuentran en peligro.
No sólo se enfrentan a los competidores que hacen fácil alquilar películas por correo, sino también a otros rivales como las versiones digitales y los dispensadores de alquiler de DVD a bajo costo. Los negocios del alquiler de video son una inversión de tan alto riesgo, que IBIS World -una empresa de investigación de mercados- los clasificó como uno de los 10 tipos de negocios más arriesgados en octubre del 2011.
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Cada año se hace más difícil ganar un dólar, pues es difícil encontrar nueva clientela en un mercado dictado por los precios bajos y la conveniencia.
"Los jóvenes pueden descargar películas de la internet y no necesitan de un DVD", asegura Olegario Estévez, gerente de la tienda 20/20 DVD, en el bulevar Tweedy. El local hace parte de una cadena que tuvo varias tiendas en Los Angeles, y ahora solo le quedan pocas, segun Estévez. "Los clientes ya no tienen que manejar hasta la tienda".
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Para la mayoría de los sitios de alquiler de video, es imposible competir contra la facilidad y rapidez de los servicios de internet. Por eso las tiendas en cadena y las independientes, se han visto forzadas a reducir sus precios hasta el mínimo posible para atraer a sus clientes.
"La gente casi siempre está enfocada en el precio", afirmó Estévez. En 20/20 DVD usted puede alquilar una nueva película de cartelera por $1.45 y las demás por 99 centavos al día. "Si el precio no les gusta, se van para otro lado."
Para muchos, el precio es la razón principal para preferir uno u otro servicio. Para algunos clientes, el alto costo de acceso a la internet y los precios de membresía son razones suficientes para alquilar sus películas en una tienda tradicional.
"Para utilizar Netflix es necesario tener acceso al Internet, pero tuvimos que cortarlo", contesta Glenda Say, de 29 años, al preguntarle por qué no utiliza los servicios digitales, mientras regresaba una película a Vany's Video and Music en el bulevar Long Beach.
Say agregó que el costo adicional de los servicios de descarga continua, o streaming, es otro gasto que ella y su esposo no pueden tener en este momento. La libertad para alquilar películas sólo cuando se dispone del dinero es, según Say, la mejor opción actual para su hogar.
"Nos gusta ver las películas en nuestros propios horarios", dice Say.
La reducción continua de los precios causa problemas en el funcionamiento de una empresa. Con este modelo, es difícil obtener ganancias, pues requiere de un gran volumen de ventas y de clientes regulares. Como resultado, las tiendas apenas ganan lo suficiente para pagar sus gastos operativos más básicos.
"Nos dá para comer", dice María García, co-propietaria de Vany's Video and Music. Agregó que todas las ganancias en este momento se usan para solventar los gastos diarios del negocio, y no le dejan nada para capitalizar y ampliar su inventario. "No hay suficiente [demanda] para ahorrar [dinero]."
Vany's Video and Music gozó su época dorada entre comienzos y mediados de la década del 2000. En aquellos días la tienda tenía cinco empleados de tiempo completo, gracias a la bonanza en el negocio. Ahora los únicos dos empleados son ella y su esposo.
García dice que el comercio se ha reducido en un 40 por ciento, comparado a los años de buenas ventas.
Le preguntamos si las películas de alquiler ofrecían mayores ganancias que las películas para la venta. "No sé qué es lo que nos mantiene a flote”, responde García.
En Lynwood, Juan Hernández, propietario de Leader Video, ha logrado mantener su negocio solvente luego de diversificarlo.
"Vendo dulces, refrescos e incluso aparatos electrónicos, además del alquiler y venta de películas", dijo Hernández, quien abrió su tienda en 1985.
Asegura que la diversificación de sus productos es lo que ha mantenido abierta a su tienda.
A pesar de la revolución digital, siempre habrán amantes del cine que salgan a buscar sus películas a una tienda de alquiler. Éste tipo de cliente quiere encontrar y tener en sus manos el disco de video.
"A mí me gusta tomarme mi tiempo para ir a la video-tienda", afirma Juan Barajas, un cinéfilo de 45 años, quien ha estado buscando entre los estantes de 20/20 DVD durante cerca de una hora.
Ésta tarde, Barajas decide comprar los DVD de Philadelphia, Doubt y Un Acto de Fé. "Yo soy bastante preciso, y me gusta buscar con mis propias manos entre las películas", dijo Barajas.
Cristina de León-Menjívar, editora de Lynwood Patch Latino, contribuyó información para éste artículo.
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